¿Por qué la tradición del vestido blanco en las bodas?

Cientos, miles, millones de mujeres se casan todos los días en el mundo, muchas de ellas de blanco, pero, ¿por qué?

¿Por qué la tradición del vestido blanco en las bodas?


A lo largo de la historia, el color blanco ha sido relacionado con pureza, paz e inocencia. Para los antiguos griegos era símbolo de alegría: lo usaban en festivales y ceremonias públicas y lo complementaban con guirnaldas de flores blancas.

Sin embargo, fue hasta el siglo XIX que su uso se popularizó en los vestidos de novia. La realeza acostumbraba casarse con vestidos de colores vivos o tonos metálicos. Pero, en 1840 la reina Victoria de Inglaterra rompió el patrón: se casó con el príncipe Alberto de Saxe-Coburg completamente vestida de blanco.

Su retrato de bodas se volvió tan popular que las novias de Occidente comenzaron a imitarla. Los vestidos blancos pronto se convirtieron en símbolo de un gran poder adquisitivo. En parte se debió a la creciente masificación de medios impresos y la naciente fotografía, que contribuyeron a que los retratos y la noticia del casorio de Victoria, que iba de blanco radiante, fueran conocidos por millones de personas.

Sin duda los tiempos cambian y las tradiciones evolucionan. Las novias de hoy pueden elegir vestidos en color marfil, rosado, celeste, rojo y muchas otras variantes originales y atrevidas, como lo es el color negro. El blanco ya no es una obligación, es una tradición que se ha seguido a través del tiempo y es tu decisión seguirla o no.

El color del vestido de novia también depende del país y la religión que sigan. En países como China sería una ofensa casarse de color blanco, ya que tradicionalmente el color es el rojo.